viernes, 16 de noviembre de 2012

LOS GATOS DE LA ACRÓPOLIS de Horacio Castillo

DIARIO BIZANTINO

1

Este es el lugar que no está en ninguna parte: avanza en sentido contrario.

2

Escrito sobre el agua: para el rastro del pez, para la huella del remo, para la sombra del ala. Escrito sobre el agua: para los ojos lavados con fuego.

3

Gloria a la niña que derramó el vaso de silencio.

4

En carne viva, separados por la espada del sueño, y a nuestros pies el cilicio incandescente.

5

Todo y siempre.

6

¿Por qué retroceder, por qué salir? Sólo allí éramos nosotros, verdaderos: sólo en el laberinto éramos libres.

7

Guiadme, oh palomas, aunque no hay camino.

8

¿Será el pozo tan bello como el sueño del pozo?

9

Hoja inmóvil, ola inmóvil. Y la antigua queja: Que haya un cambio.

10

Sin ojos, sin manos, sin huesos: sólo la voz incubando la resurrección.

11

Porque hay en el corazón de todo invierno una primavera que, si resistes, abolirá todo invierno.

12

¿El círculo blanco dentro del círculo negro?

¿El círculo negro dentro del círculo blanco?

13

Ahora yace el no, con el sudario manchado de sangre debajo de la cintura.

14

lo que dijo la rama de laurel: cuando hayas contado el último grano de arena habrás contado el primero.

15

Ennegreces, ennegreces en el más blanco de los blancos.

16

Nada en floración.

17

Vuelvo al lugar de donde nunca me moví. Desde tan lejos.

EL PECHO BLANCO, EL PECHO NEGRO

Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
Al despertar tomaba el pecho blanco en su mano
y acercándolo a mis labios decía: Bebe, hijo mío,
y yo bebía una leche blanca, espesa, dulcísima.
Luego apretaba entre los dedos el pezón negro
y colocándolo en mi boca repetía: Bebe, hijo mío,
y yo bebía una leche oscura, infinitamente agria.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
De día, sosteniendo el pecho blanco en su mano
como una paloma, susurraba: Es la luz del mundo;
y a la noche, mientras exprimía suspirando
el pecho negro, prorrumpía: Es la oscuridad.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.
A veces exponía el pecho blanco al sol
y escondiendo bajo su ropa el pecho negro
canturreaba: Esta es la leche que sacia toda hambre,
y su rostro se iluminaba con una sonrisa inmortal.
pero mo boca buscaba otra vez el pecho negro
y tomándolo en su mano con piadosa resiganación
lo ponía en mis labios diciendo: Bebe, hijo mío, 
y yo bebía ávidamente la leche que da más hambre.
Mi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro.   















sábado, 29 de septiembre de 2012

ARROZ CON PALITO de Marcelo Merino Falcon






http://www.mediafire.com/view/?9lyfzazcgvt9x7m
Autor, Marcelo Merino Falcon.
Editado por Colectivo Cabeza PesCa'o.
Santiago de Chile, 1993.
Original 24 páginas.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Alberto Chessa, La osamenta


De noche

De noche,
Cuando todas las luces han cesado
Me asomo para comprobar
Que en las casas de enfrente
Hay siempre iluminadas tres o cuatro ventanas.
Observo de reojo, como en teatro de sombras,
Siluetas de otras vidas,
Carentes de atractivo y atributo mayor.
A veces les construyo diálogos imposibles,
Alguna riña destemplada,
Algún verso de amor redondeado
Por el haz que desprende a pocos metros
El aparato de televisión.
Y aunque sé que no es cierto,
Acabo dando vueltas en la cama
Pensando
Que ellos sí son felices.

Alberto Chessa

sábado, 25 de agosto de 2012

LA ILUMINADA/rAÚL sILANES

                                                100

El cielo se detiene al fin en el agua a pedir su pan:
los pastos secos aprenden a cantar ardiendo, para devolverle a las cosas
la forma que nadie ve. Se abre definitivamente la tierra que tiene al padre
y a la madre adentro: duele como nunca la voz sin nombrar nada.
El sexo del sol en la noche es  un ojo de carne y comemos del espejo roto
como de un plato lleno: todos los pedazos que caen pidiendo socorro,
la frente los recoge hasta volverlos sudor dulce, existir que no cesa.
                                                                                        Raúl Silanes
                                                                                    LA ILUMINADA

domingo, 8 de abril de 2012

EL MONSTRUO

Apenas un anticipo de mi nuevo libro, que pronto estará entre ustedes. Un pequeño mordisco de EL MONSTRUO...

Canto en la mente
hasta que mi voz dice
la voz del instrumento.

Canto en mi mente
hasta que puedo oír
en la música que crece
los latidos y silencios
el palpitar frenético del ritmo
que espera
en mi respiración.
Canta la mente
hasta que ya no soy yo
ni el tubo es instrumento.



Todo lo que cae
La nieve que borra las formas punzantes
y heridas de altura
Las hojas que cubren livianas el peso
pasado del tiempo
Las huellas perdidas y oscuras
en el filo de los mares
El sonido de tus pasos en la espuma
y la memoria.






Acaso te encuentras intimado
a cabalgar el alcohol,
a viajar montado sobre vinos flojos
y pianos desmayados.

Reventado ante el vaso,
el hielo azul contra el iris en llamas,
donde solo persiste el espectro del ritmo.


miércoles, 8 de febrero de 2012

SUBE AL RAYO AL FIN

LAS PALABRAS ESTÁN DE MÁS...






¡¡¡GRACIAS POR TANTO!!!